GUÍA BREVE SOBRE LAS CAUSAS MÁS FRECUENTES POR LAS QUE ACUDIR A UN PSICÓLOGO INFANTIL Y DE ADOLESCENTES

La salud de nuestros hijos es una cuestión clave para el bienestar emocional de toda la familia. En este post te ayudaremos a detectar los principales problemas psicológicos que pueden estar afectando a tus hijos. También te interesa en caso de otros familiares o a tus alumnos. Es una breve guía sobre los problemas más frecuentes por los que se acude a un psicólogo infantil

Los cinco problemas psíquicos más diagnosticados por el psicólogo infantil

  • Depresión
  • Miedos y Ansiedad
  • Trastornos Alimentarios: Anorexia, Bulimia y Trastorno por Atracón
  • Trastornos del Desarrollo: Trastornos del espectro autista
  • Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

 

  1. Ante la depresión infantil, la solución está en tus manos, sin duda.

La depresión infantil es muy similar a la que acontece en el adulto. El niño suele manifestar un estado de ánimo triste. Casi todos los días, se le ve apático, con poco interés en realizar cualquier tipo de actividad. Los juegos y distracciones con las que antes disfrutaba no son de agrado ya para él. Pasa más tiempo quieto y sin hacer nada. Está incluso menos ágil y más lento en sus movimientos. También puede darse todo lo contrario algunos días, en los cuales le vemos más nervioso y agitado. Pero esto no es debido a un estado de alegría, sino a un estado de ánimo negativo. Por las noches duerme menos, o puede que duerma demasiado. En cualquier caso, el patrón de sueño está alterado, ya no es el que tenía antes.

El niño tiende a tener menos apetito. Pero puede también pasar por momentos en los que ingiere alimentos con verdadera ansiedad. Nuestro pequeño ser querido ya no parece ser el mismo de antes. Ha perdido confianza en sí mismo y le cuesta más realizar las cosas que antes hacía con tanta facilidad y disfrute.

¿Qué pueden hacer los adultos responsables ante una depresión en un niño? Sobre todo estar muy atentos y observar si aparecen varios de los síntomas descritos. Lo habitual es que requiera tratamiento, al igual que sucede con la depresión en adultos. Lo que hará el psicólogo infantil es averiguar la magnitud del problema y sus causas. Para ello suele utilizar métodos clínicos y tests psicológicos, .

Las estrategias cognitivo-conductuales suelen ser efectivas. También son muy exitosas las terapias familiares, las intervenciones humanistas y el psicoanálisis infantil. Dependiendo del grado de depresión y de la edad del pequeño, puede ser prescrita también medicación antidepresiva.

  1. Descubriendo, tratando y paliando los miedos y la ansiedad que padecen los niños

Todos sabemos que los miedos en la niñez son bastante habituales, aunque no siempre conocemos las diversas maneras que tienen de aparecer estos miedos. Algo tan alarmante como suele ser la agresividad en niños de primaria, puede ser perfectamente un síntoma. De fondo, hallamos que el niño puede padecer un problema relacionado con el temor o las fobias.

Otra señal puede ser la aparición de conductas regresivas. Por ejemplo, cuando el niño ya mayor se orina o defeca en cualquier lugar, deja de hacer las cosas que ya dominaba y requiere ayuda adulta. O bien tiene dificultades para dormir y/o para alimentarse. Puede tratarse de fobias específicas. Las más conocidas son el temor a la oscuridad, a diversos animales o a los seres sobrenaturales.

La ansiedad también se está convirtiendo en uno de los problemas de la infancia más consultados. Continúa en aumento en nuestros tiempos. Pero frecuentemente, tanto la ansiedad como el miedo son la expresión de un problema que el niño está viviendo:

Los niños con problemas se esfuerzan en llamar la atención. La situación que causa el temor y la ansiedad en el niño puede provenir del ámbito escolar o de su grupo de amigos. También puede generarse en la familia, poniendo especial énfasis en el núcleo familiar cercano. O bien puede tener su origen en factores internos y de personalidad del niño.

Nuevamente, la solución pasa por una buena observación por parte de los adultos. Se aconseja solicitar orientaciónpor parte del psicólogo infantil cuando la alteración de la conducta en el niñonos preocupe. El profesional tendrá que evaluar la pertinencia de iniciar tratamiento o de descartarlo. Las estrategias terapéuticas son variadas, llegando a instaurarse medicación en casos graves.

  1. La muerte sigilosa: Anorexia y Bulimia, lacras letales de nuestros días.

Los trastornos alimentarios son la tercera enfermedad crónica más importante en adolescentes. Constituyen una verdadera epidemia sanitaria que se extiende y afecta también niños y niñas cada vez más pequeños.

El trastorno más peligroso, por el deterioro tan grave que produce a nivel corporal y mental, es la Anorexia Nerviosa. Esta enfermedad tiene la mayor tasa de mortalidad de todas las enfermedades psiquiátricas. Según la mayoría de revisiones científicas: aproximadamente una de cada diez personas que la padecen fallece.

Su síntoma principal es la restricción alimentaria voluntaria a un nivel exagerado y persistente. Suele combinarse además con ejercicio excesivo, vómitos autoinducidos y abuso de laxantes y diuréticos.  Aparece una distorsión corporal que altera la percepción de la realidad:

Quien padece Anorexia Nerviosa se ve más gruesa, Cada vez más a medida que va adelgazando y adentrándose en esta patología. Hay un rechazo extremo y patológico al propio cuerpo. Aunque en algunos casos se da una idealización del cuerpo extremadamente delgado. También se exhibene los huesos sobresalientes y la ausencia de músculo y de grasa.

La misma distorsión corporal se da en la Bulimia Nerviosa. Sin embargo, aquí la restricción de calorías diarias no suele ser tan grande. Además, prevalecen los atracones de comida seguidos de vómitos autoinducidos. Y suelen abusar del ejercicio, laxantes, diuréticos o pastillas para adelgazar.

También se da una intensa desvalorización de determinadas partes del cuerpo, como pueden ser los muslos, el abdomen, las caderas. El riesgo de muerte es prácticamente el mismo que en la anorexia, destacando en la bulimia los suicidios.

Otra enfermedad que altera sobremanera la salud física y emocional es el Trastorno por Atracón. Su origen, como en la Anorexia y la Bulimia, son problemas psicológicos que padece la niña o el niño. Quienes sufren esta dolencia ingieren grandes cantidades de comida en un escaso espacio de tiempo. También puede ser que “picoteen” en exceso a lo largo del día, consumiendo bastantes alimentos hipercalóricos. Después, no hay apenas una eliminación de estas calorías mediante el ejercicio o la dieta. También se da un rechazo intenso a la propia imagen corporal.

El tratamiento puede ser ambulatorio en fases iniciales e intermedias. No obstante, en trastornos instaurados y con elevado riesgo para la salud, se indica tratamiento diario con psicólogo infantil. Y hospitalización en los casos más extremos.

  1. Los Trastornos Generalizados del Desarrollo y el impacto de su diagnóstico

Los trastornos generalizados del desarrollo son patologías que el psicólogo infantil diagnostica cada vez más. Incluso desde las primeras etapas del desarrollo. Quienes lo padecen suelen tener una serie de síntomas denominada Tríada de Wing:

  1. trastornos de la comunicación verbal y no verbal
  2. trastornos de las relaciones sociales
  3. centros de interés restringidos y/o conductas repetitivas

Cuando nuestro pequeño reitera este tipo de patrones y apreciamos una alteración notable en su funcionamiento general, podemos estar ante un Trastorno del Desarrollo.Con frecuencia son trastornos del espectro autista. Según la actual clasificación diagnóstica y estadística de las enfermedades mentales o DSM: Trastoro de Asperger, Trastorno Autista, Trastorno de Rett, y Trastorno Desintegrativo Infantil.

El impacto de este diagnóstico en la familia es importante. El psicólogo infantil ha de trabajar con el pequeño y con el sistema familiar. Los padres han de conocer las pautas con las que mejor pueden ayudar a su hijo. Pueden  modificar el modo de relacionarse con el niño, teniendo en cuenta el trastorno. Y es de suma utilidad aprender a manejar estrategias para sobrellevar las crisis.

  1. El sobrediagnosticado síndrome de déficit de atención e hiperactividad (TDAH)

Desde la década final de la pasada centuria, asistimos a un diagnóstico cada vez mayor del TDAH. En este diagnóstico recaen un montón de comportamientos “inapropiados” de los niños. Como si se tratara de un cajón de sastre… o desastre. Sin embargo, un diagnóstico certero del TDAH incluye dos disfunciones fundamentales.

La primera es una dificultad grave en la capacidad del niño para no estar trasladando continuamente su atención. No puede fijar la atención en prácticamente ninguna actividad por más de pocos minutos. Esto es válido para tareas escolares, quehaceres domésticos e incluso acciones recreativas.

La segunda es un control de impulsos muy deficiente y una extraordinaria actividad. El niño es incapaz de esperar turnos o de estar quieto en la mayoría de las actividades cotidianas. Su conducta llega a ser temeraria e impulsiva en un grado superlativo, y es propenso a caídas y accidentes.

Es evidente que este trastorno es serio y requiere tratamiento psicológico y farmacológico. Pero para cumplir los criterios diagnósticos se necesita que el infante padezca muchos de estos síntomas. Además, deben tener una intensidad suficiente como para interferir el funcionamiento del niño en todas las áreas.

Hay muchos casos en los que se diagnostica un TDAH cuando simplemente hay un problema de distracción o impulsividad normales. También se puede diagnosticar equivocadamente cuando existen dificultades familiares que afectan a la conducta del niño.

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Para aspectos legales relacionados con el devenir de un trastorno psicológico, también pueden consultar

https://abogadoslowcostag.wordpress.com/

Autora: Annabella García Morán. Pscióloga Especialista en Psicología Clínica.Psicóloga Infantil.